LOS VALORES SON BRÚJULAS PARA EL ÉXITO!!

Los valores actúan como “guías”, son brújulas que direccionan nuestra actuación.

Son hábitos mentales que se exteriorizan en términos de conductas visibles y terminan por caracterizar el comportamiento de las personas.  Los valores “almacenan “costumbres, tradiciones, normas  y saberes que terminan imprimiendo una huella que “personalizara” la actuación de cada individuo.

Este diseño ya nos comienza a ilustrar lo importante que son los valores como fundamento a una vida y luego que ya están edificados en nuestras mentes, entonces como paso siguiente,  se comportan como guías, como una  brújula diaria y permanente para advertir que no haya incongruencias, diferencias entre los valores mentales y las acciones que realizamos.

Si visualizamos los valores como brújulas a nuestras conductas diarias. Entonces, también podemos visualizar la importancia de estos en nuestra vida o aún más, en la vida de nuestros hijos.

El crear una  huella permanente  en nuestra mente y en la mente de nuestros hijos de la humildad, la honestidad, la verdad, la ética, la mansedumbre, la excelencia, la valentía, el vigor, la determinación, la obediencia, el logro, la constancia, la persistencia, la sabiduría, la prudencia, la sensatez, la bondad, el amor, la misericordia, la paz, la templanza, el dominio propio y la fe nos garantiza una vida que buscara permanentemente transitar  en lo correcto y por lo tanto los resultados de nuestras acciones estarán cargadas de virtud y de éxitos. Estaremos posicionados junto a los nuestros ante el éxito garantizado.

Una vida donde nuestro actuar diario este impregnado de estos valores,  es una vida que con muy altas probabilidades transitará en pos de alcanzar el plan de Dios para cada uno.

Cuando nuestras creencias son afectadas positivamente por estos valores, cuando los patrones mentales que  auto dirigen cada acción a ejecutar son influenciados por estos valores y nuestro caminar diario irá en pos de una vida plena con una marcada actitud de fortaleza,  valentía, vigor y determinación para superar  cualquier circunstancia que Dios haya determinado con el único propósito de irnos madurando y tallando nuestro carácter según sus designios.