¡LA FUERZA Y EL PODER DE UNA VISIÓN!

La visión da dirección a nuestras vidas. Todas las personas que han alcanzado éxito en sus vidas han sido grandes visionarios, ellos han seguido meticulosamente la dirección al cumplimiento de esa visión sin comprometer recursos de ningún tipo en acciones que no los impulsarían al logro de esa visión.

La visión que transciende es aquel propósito de vida que Dios ha diseñado para cada persona y que él lo revela a la mente del hombre para que este lo ejecute. De allí que cada persona ha sido creada con un propósito especifico y transcendental y ha sido dotada por especiales dones, talentos y virtudes como habilidades especificas a favor del alcance propósito para el cual fueron hechos.

A Noé, Dios le dio la visión de construir el arca para no perecer en el diluvio junto a su familia y lo dotó de una fe irreprensible, lo dotó de una convicción inconmovible. A Abraham, Dios le dio la visión como Patriarca del Pueblo Hebreo y Padre de Naciones y Dios le dio los principios de la visión al ponerlo a “contar” las estrellas del cielo y la arena del mar y lo dotó de una fe y paciencia incuestionables que lo sostuvo a esperar el cumplimiento de la promesa con esperanza contra esperanza y la vio cumplirse. A la Reina Ester, le revelo su propósito de vida y la ubico en el espacio donde se conjugarían los hechos para que ella pudiera llevar a cabo su visión de vida. Ella se alineo a la visión revelada y actuó en concordancia a ese propósito alcanzando la bendición y victoria. Así cada personaje de la Biblia y así cada persona en el mundo actual que haya buscado en Dios su propósito de vida.

Para la visión es imperante la FOCALIZACION  en ella. Dispersar los esfuerzos queriendo abarcar varias cosas al mismo tiempo es contrario al diseño de consecución de la visión.

Una verdad indiscutible es que  una visión de futuro precede al éxito. Insistimos en destacar lo fundamental de la construcción de una imagen convincente del futuro. Luego hacer suya esa visión del futuro y direccionar todo tipo de decisión y recurso a favor de esa visión y así en forma progresiva ir convirtiendo ese sueño en realidad.

Una clara visión del futuro y creerlo nos permite concentrarnos de tal manera que esa focalización nos dota de fuerzas más allá de lo usual que en condiciones donde no abunda  la visión las circunstancias adversas hacen que la persona se derribe  ante ellas y no logre superarlas llegando inclusive a perder la vida.

Vamos a usar una metáfora: en nuestras vidas todos tenemos ríos por cruzar. En la otra orilla está nuestro futuro. A veces, el río está turbulento, lleno de sorpresas. Demasiadas veces durante estos momentos difíciles intentamos cruzar el río y nos tiramos y empezamos a nadar y entonces la corriente nos arrastra río abajo y en algunos casos sólo nos queda la esperanza que lo que nos espera del otro lado, sea bueno o en otros casos gana la idea de que “el rio se tragó el futuro”. Pero hay una mejor manera de cruzar el río. Tener una visión bajo convicción de nuestro futuro, y entonces cuando visualizamos nuestros objetivos es como si nos tendieran una soga de la que podemos asirnos al entrar al agua y que nos ayudará a llegar a la otra orilla. No será fácil, el río intentará arrastrarnos, apartarnos de nuestro destino, no es fácil mantenerse a flote. Debemos poner todo nuestro empeño, fijar nuestra mente en Jesucristo , en aquel que nos ha brindado la visión y de quien viene la fuerza, ayuda y dirección para cruzar el rio de circunstancias con su ayuda manifestada en un ímpetu inusual llegado ese momento y dar el todo por el todo. Nadie lo hará por nosotros. Y si bien, no existe garantía de que alcanzaremos nuestros objetivos,  esta soga que nace del poder de nuestra visión y convicción es nuestra mejor conexión con el futuro que Dios Padre autor de la visión ha establecido y está en espera de nosotros, de ese modo  la asimos con fuerza en nuestras manos entonces estaremos listos a lanzarnos en pos de nuestro llamado. La revelación de la visión al igual que irla alcanzando, es progresiva y gradual en la medida de la búsqueda de esta en una estrecha relación con Dios.

Habacuc 2:2y3

  1. Y Jehová me respondió y dijo: Escribe la visión y escúlpela en tablillas, para que cualquiera la pueda leer con rapidez.

 

  1. Porque es aún visión para el tiempo señalado: ella hablará al fin y no será frustrada. Aunque tarde, aguárdala, porque sin duda vendrá, y no se retrasará.