¿CONVIENE DAR GRACIAS SOLO POR ALGUNAS COSAS O POR TODO?

1 Tesalonicenses 5:18 Dad gracias en todo”.

 

Las terminaciones gramaticales “ad” “ed” “id” están en una forma imperativa o de orden, es un mandamiento que da Dios como máxima autoridad. Entonces la gratitud, no está́ condicionada a que si se desea o no se desea darla; Dios ha ordenado: “Dad gracias en todo”, esta es la voluntad de Dios para con nosotros.  Así́ que es mejor obedecer a la máxima autoridad así́ lo ha establecido.

 

Ahora bien, por qué Dios no presenta la opción de que el dar gracias sea un asunto “opcional”. Sin lugar a dudas es porque debe haber un diseño de inmensa bendición y beneficio atado a la acción de ser agradecidos en todo, y siendo que Dios es amor en toda su naturaleza la razón para sus  instrucciones  – las entendamos o no – no escapan de ese espíritu de amor  y deseo de bendecir a su máxima creación  con todas sus instrucciones.

 

Dios da esa “extraña” instrucción desde la premisa original de que no estamos separados de él, que estamos en comunión con él a través de su hijo Jesús. Siendo así, estamos caminando bajo su  buena, perfecta y agradable voluntad siguiendo los pasos en obediencia  obediencia de su hijo Jesús. En ese diseño, todo lo que suceda dentro de ese  camino, está bajo su voluntad, es decir suceden cosas con propósito específico en beneficio al avance, preparación, afirmación y madurez de nuestro carácter en dirección a nuestro destino.

 

Toda acción de dar gracias debería salir de un corazón profundamente agradecido reconociendo que una vez que Dios entregó a su Hijo por todos nosotros, todo, absolutamente todo,  es ganancia para nosotros y lo recibimos por su inmensa gracia – que no es más que recibir lo que no somos merecedores de recibir – pero en su amor inmenso nos entrega todas las demás cosas.

 

Dios no nos ha negado nada. No nos negó ni a su propio hijo.

Romanos 8:32 “El que no eximió ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos concederá también con El todas las cosas?” El AMOR es uno de los Atributos de Dios porque DIOS ES AMOR. Si alguien dijera que Dios no puede ser amor por todas las injusticias que hay en el mundo, debemos recordarle el Texto bíblico que dice:

 

“Pero Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros.”

 

Por eso mismo, el hecho de que JESUCRISTO muriera por nosotros es la prueba definitiva del amor de Dios. Aun siendo pecadores

 

Cristo murió por TODOS aun cuando todavía éramos pecadores, es decir, todavía éramos objeto de la IRA DE DIOS (Efesios 2:3).

 

Entonces ¿Por qué́ cuesta tanto trabajo obedecer esa instrucción? Razones puede haber muchas, tal vez la más común se da cuando consciente o inconsciente no se reconoce ni se acepta la magnitud de lo que Dios Padre y su Hijo Jesús hicieron por nosotros. Creyendo así que somos merecedores de todo. Esa es la razón inclusive de la ingratitud.

 

¿Hay que obedecer esa instrucción siempre?, nos guste o no lo recibido?  Es lo normal, lo lógico y lo previsto por Dios. La decisión de obedecer es prueba de libertad inteligente. De hecho, el hombre más perfecto –Jesucristo- fue obediente hasta la muerte y muerte de Cruz; en este caso obediente a Dios Su Padre. Pero hasta Jesús tuvo la oportunidad de desobedecer, y no lo hizo.

 

Escogió obedecer para darle cumplimiento al plan perfecto de salvación que Dios Padre le encargo. Estamos seguros que una vez que superó la prueba de su crucifixión y recibió resurrección y seguidamente el galardón firme de su glorificación, también Jesús grito con todas sus fuerzas: GRACIAS PADRE! LOGRAMOS TU PERFECTO PLAN DE AMOR! ¿Conviene o no obedecer a Dios? Dios nuestro Señor es infinitamente sabio; e infinito es también su amor hacia nosotros.

 

En consecuencia, siempre quiere para nosotros lo mejor y sabe perfectamente lo que nos conviene, solo espera que hagamos lo que nos corresponde: obedecer una simple instrucción: Den gracias por todo. Por esto, la obediencia a Dios es prueba de nuestra sensatez y camino seguro de felicidad y de gozar de las bendiciones; y esto, aunque a veces los deseos divinos no coinciden con nuestros gustos o con lo que esperamos debemos estar seguros que lo recibido viene sustentado con una raíz de su inconmovible amor. “Todas las cosas nos ayudan a bien”, desde el plan original de Dios para con nosotros.

 

Ser agradecidos como un estilo de vida está demostrado que surge de un corazón sano, sale de un estado de felicidad, de un corazón regocijado, humilde y esa actitud trae salud a nuestra vida. El dar las gracias por todo, no es expresar una simple palabra asociada más bien a nuestra educación y costumbre social, no son una gratitud inexpresiva, seca y manifestada como una forma rutinaria. La gratitud acompañada de estos elementos generan también: Salud, científicamente demostrado.
Todo lo contrario, es expresar ingratitud. El ser humano  manifiesta su ingratitud por medio de actitudes, pensamientos y sentimientos ingratos dentro de su corazón. También manifiesta su ingratitud por fuera por medio de sus palabras y hechos ingratos.

 

Son muchas las acciones  manifestados por la ingratitud, y se hacen visibles por medio de malas actitudes, negativas reacciones y expresiones inadecuadas de los cristianos y no cristianos también.

 

La murmuración, queja, disgusto, depresión, enojos, insatisfacción, y molestias, son solo algunos   síntomas de un corazón lleno de  ingratitud para con el Justo Dios. ¿No es Dios la Causa y Cabeza de todas las cosas, tanto placenteras, como dolorosas en la vida de aquellos que le aman?

 

¿Quién será́ aquel que diga, que vino algo que El Señor no mando? ¿De la boca del Altísimo no saldrá́ malo y bueno (dolor y placer)? Lamentaciones 3:37-38

 

La ingratitud hacia Dios, endurece el corazón de manera progresiva formándose un corazón ingrato que no da lugar a la gratitud por la bondad y los favores que Dios le hace con tal de que madure y crezca en la Completa Estatura de Cristo. “Todas las cosas ayudan a bien a los que aman a Dios.” Romanos 8:28
Un corazón ingrato es insensible a los favores y a la bondad que le han hecho; amontona la ingratitud sobre los hechos más dignos que ha recibido. La ingratitud es como “un salvaje” que se esconde dentro del corazón no transformado y empieza a crear imágenes distorsionadas en relación al bien que Dios trata de hacer en nuestras vidas.

 

El dar gracias da manera sincera por todo es un acto de reconocimiento del amor,   bondad y misericordia inmerecida de Dios para nosotros. Ese acto nos coloca delante de Dios como hijos obedientes y nos posiciona a generar más favor y gracias de Dios para con nosotros, es decir el dar gracias por todo es el detonador para que las compuertas del Cielo se abran a favor de nosotros.

Hagamos de la acción de dar gracias por toda una virtud en nuestra vida y en la vida de nuestra familia. Seamos sabios en reconocer el poder que Dios sembró dentro de la palabra gracias y hagamos que germine en nuestras vidas la más indetenible e indescriptible cosecha de bendiciones que de  manera permanente  impacte nuestra vida y la de los nuestros.

GRACIAS  PADRE CELESTIAL, GRACIAS POR TODO. Que ese sea el sonido que de manera espontánea y permanente salga de nuestro corazón agradecido.